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Jardín de Cactus

Jardín de Cactus

An architectural intervention integrated into the landscape.

Recommended visit time: 45 minutes

Al traspasar la taquilla del Jardín, el acceso se inicia con una escalera doble que nos invita a recorrer los senderos empedrados y escalinatas que conectan las diferentes áreas ajardinadas del interior.

El Jardín de Cactus representa un magnífico ejemplo de una intervención arquitectónica integrada en el paisaje. César Manrique realiza este audaz complejo arquitectónico manteniendo el binomio inquebrantable de arte y naturaleza que se respira en todas sus intervenciones espaciales.

Se encuentra situado en la localidad de Guatiza, municipio de Teguise, en el centro de un entorno agrícola caracterizado por las extensas plantaciones de tuneras dedicadas al cultivo de cochinilla.

Los orígenes del Jardín de Cactus se remontan a la década de los setenta, cuando César Manrique, en pleno diálogo creativo con el paisaje insular, fija su atención en el antiguo rofero de Guatiza. La hondonada del terreno producida por la continua extracción de áridos se había convertido en un vertedero. El artista promueve que el Cabildo de Lanzarote, con el que trabaja en estrecha colaboración, adquiera el terreno, amuralle el complejo y restaure el tradicional molino que corona el recinto. Sin embargo, debido a diversas vicisitudes, será necesario esperar a los años ochenta para que se desarrolle el proyecto original de construir un nuevo Centro de Arte, Cultura y Turismo. El Jardín de Cactus se inaugura finalmente en 1990 y se convierte en la última obra espacial de César Manrique.

El Jardín de Cactus representa un magnífico ejemplo de una intervención arquitectónica integrada en el paisaje. César Manrique realiza este audaz complejo arquitectónico manteniendo el binomio inquebrantable de arte y naturaleza que se respira en todas sus intervenciones espaciales. Se encuentra situado en la localidad de Guatiza, municipio de Teguise, en el centro de un entorno agrícola caracterizado por las extensas plantaciones de tuneras dedicadas al cultivo de cochinilla. La elección de este entorno privilegiado, como en tantas obras de Manrique, condiciona tanto las soluciones estéticas adoptadas como los contenidos del mismo, que tienen un sentido de continuidad y de integración con el paisaje circundante. Destacan en el exterior el gran cactus metálico de la entrada y la puerta de hierro forjado como singulares elementos referenciales y emblemáticos que nos hacen presagiar el carácter majestuoso y sorprendente del interior.

El interior del Jardín tiene una estructura circular que nos remite a las formas de los cráteres en la isla.

En las "palas" de las tuneras (también denominadas chumberas o nopales) se cultiva un insecto parasitario denominado "cochinilla" (coccus cacti) del cual, tras un cuidadoso proceso de manufactura, se obtiene un intenso colorante carmín. Utilizado tradicionalmente como tinte textil, en la actualidad este colorante natural es muy apreciado en la industria alimentaria y cosmética. A pesar de que en La vega de Guatiza encontramos la mayor superficie de cultivo de cochinilla de Canarias se trata de un cultivo en retroceso, debido a la competencia en el mercado de los colorantes sintéticos industriales.

El Recorrido

La entrada está formada por un laberíntico juego de robustos volúmenes curvos, alrededor de una estructura central con forma de "taro" (choza de pastores) que tiene como virtud ocultar la visión interior y provocar un efecto sorpresa en el visitante. Al cruzar la puerta nos encontramos con una visión de conjunto de todo el recinto. El interior presenta una estructura circular, metáfora posible de los cráteres insulares. Una de las principales características de este recreado anfiteatro son sus paredes, formadas por terrazas descendentes del terreno, a modo de gradas en donde se exhiben las diferentes variedades de cactus.

A nuestros pies, se abre una escalera doble que nos invita a recorrer los sinuosos senderos empedrados y escalinatas que conectan las diferentes áreas ajardinadas del interior. En el centro de la escena podemos observar una serie de monolitos de picón compactado que han quedado intactos como testimonios de la pasada actividad extractiva. De marcado carácter escultórico, estas nervaduras orgánicas armonizan con las formas caprichosas y originales de los cactus. Como contrapunto idílico a la aridez del paisaje, existen pequeñas lagunas repletas de nenúfares y peces de colores.

El empleo de materiales constructivos del entorno, el uso continuado de líneas curvas, la ausencia de simetrías que no sean naturales, las formas puras cóncavas (hondonadas) y convexas (colinas). Todos los recursos estéticos del paisajismo más depurado nos intentan dar la impresión de una de que el conjunto es una obra de la naturaleza, apenas intervenida por el hombre.

Mimetizadas en el muro destacan dos construcciones de gran porte, cuya principal característica es el techo en forma de cúpula: una destinada a tienda de objetos y la otra, a cafetería del Centro. En el interior de esta última podemos apreciar la elegante escalera de caracol y la escultura central (formada de ramas de acero y boyas de cristal a modo de moléculas encadenadas) que emerge de una pequeña fuente Las distintas disciplinas artísticas confluyen en este singular espacio en un intento de desempeñar una función didáctica totalizadora. Escultura, pintura, arquitectura? César Manrique dispone diferentes estímulos para que el visitante viva una experiencia íntima y enriquecedora.

Llama la atención la cantidad de elementos auxiliares innovadores (lámparas, pomos de puertas, papeleras, etc.) que se encuentran en el interior y que nada tienen que ver con los modelos convencionales. Diseñados exclusivamente para este jardín, guardan una gran similitud con los cactus a los que acompañan.

La colección botánica

En los cinco mil metros cuadrados del centro existen más de siete mil doscientos ejemplares de más de mil cien especies diversas, originarias de lugares tan dispares como Perú, Méjico, Chile, Estados Unidos, Kenia, Tanzania, Madagascar Marruecos y Canarias. Cabe señalar que la colección botánica del Jardín de Cactus sigue en aumento con periódicas plantaciones de nuevas especies.

En los 5.000 metros cuadrados del centro existen más de 7.200 ejemplares de más de 1.100 especies diversas, originarias de lugares tan dispares como Perú, México, Chile, Estados Unidos, Kenia, Tanzania, Madagascar, Marruecos y Canarias.

Tarifa

Adulto: 5,50 euros
Menor: 2,75 euros (7 a 12 años)
Residente canario Adulto: 4,40 euros / Residente canario Menor: 2,20 euros
(A partir 1 enero de 2013)

Horarios

10:00 - 17:45 h.
Cafetería - Tapas: 10:00 - 17:45 h.
Tienda: 10:00 - 17:45 h.

Horario de Verano (1 julio - 30 septiembre)

09:00 - 17:45 h.
Cafetería - Tapas: 09:00 - 17:45 h.
Tienda: 09:00 - 17:45 h.

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